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La participación es un instrumento de la ciudadanía para inmiscuirse en la satisfacción de sus demandas y fortalecer el tejido social. Facilita la interlocución entre el Estado y la ciudadanía para intervenir en los asuntos de la vida pública. Es posible en los gobiernos democráticos. En Colombia forma parte de la tradición cultural, histórica y política, y se fortifica con la modernización del Estado y se reafirma con la Reforma Municipal de 1986 y la Constitución de 1991, que en su artículo 103 reglamenta la Ley 134 de 1994, en la cual se inscriben los Mecanismos de Participación Ciudadana (Cantillo: 2011,63). A través de estos mecanismos la ciudadanía interviene de forma decisiva en los asuntos de la vida social, económica y política del país y de esta forma, se garantiza el derecho a la participación y organización de hombres y mujeres en la vida cotidiana de la nación.

 

La participación es la clave para la democracia y en la Constitución Política de 1991, es básica para la equidad social para hombres y mujeres, además es decisiva en la construcción de relaciones equitativas de la vida personal, familiar y social. Según Alejo Vargas (2000)  la democracia "Es el derecho de los individuos de optar libremente (previa la información suficiente sobre las diversas alternativas) por la decisión que consideren más conveniente para organizar su forma de gobierno."

En este sentido, para que se realice la participación efectiva se requiere de democracias reales que garanticen los derechos y su exigibilidad a toda la ciudadanía sin ningún tipo de exclusión. En palabras de Anna Fernández (1995: 26) la participación es básica para la democracia; la democracia en sí implica participación, y la participación de las mujeres de forma efectiva en el poder y en la toma de decisiones es necesaria también porque se puede hablar de democracia. Sin la participación de las mujeres la democracia como régimen político no puede ser democrática en el sentido estricto, y a la vez sólo en un sistema de gobierno democrático las mujeres pueden participar de forma extensa, activa y real.

La participación (Sánchez, 2001: 20)  es el elemento constitutivo de la democracia o es solamente simulación y manipulación. Requiere un orden político relativamente adecuado para procesar las contradicciones y los antagonismos y un sistema socioeconómico inclusivo, con logros de bienestar y calidad.

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